DESGARROS
Ciegos ante las miradas
que delatan versos rotos,
posó los gritos y llantos
más no fueron oídos,
quizás no fueron escuchados.
Dejó el dolor al aire,
chillando a su adentro grande,
mudos los labios,
halló un vacío muerto
¿dónde escondéis el vuestro?
ese apoyo nulo y sordo
cuando ahogada desfallece
y se hace hueco
sobre un miedo
lento y seco.
Ciegos de sus desgarros,
no visteis pasar los años,
ni apreciasteis la enorme pena
que en su alma herida nada.
Y nadie la vio llegar,
pero más triste es pensar
que nadie la oyó marchar.

























