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"Horacio"

©El grito de printova. PROTECCIÓN DE DERECHOS DE AUTOR.

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POEMAS HADA PRINTOVA

Todas las poesías aquí expuestas están protegidas bajo los derechos de autor.

Printova es el hada triste, el hada que sueña y se refugia entre sus versos.
Vuela ocultando su rostro, entre los tallos de su jardín. Mira la vida correr deprisa, posada sobre las hojas que va escribiendo.

EL GRITO

He oído gritar en las calles de hierro,
los sentimientos de una voz de fuego.

Todo ello está oculto,
frío por dentro
y de un sentido muerto.

Se ha enredado en su dolor,
y ahora posa para el tiempo.

Anochece y el recuerdo
la hace daño.

Hipócrita selva de hielo,
¿por qué has nacido en su camino?
¿por qué te ocultas en su regazo vacío?
Espejo mudo,
ingenuo del calor eterno,
maldigo el puñal que has clavado en ese grito.

Quedaron secuelas
y en el cristal de la brisa
pudo la voz olvidar.
Viajó a su imaginación abstracta,
saltando grandes fronteras,
donde la fuerza de amar,
buscaba sus nuevas presas.

Desgarrador,
¡tú has convertido mi voz en aquel grito!
ahora cauto y sosegado,
pero necesario.

Tormenta en un espacio etéreo
donde tú me has despreciado,
desprecio que yo te pago,
diciéndote
TE QUIERO


EN TI

En ti bebo,
el vino agrio de las desdichas diarias,
el grito amargo de las penas que se ahogan,
el devenir de codicia que aletarga nuestros pasos.

En ti siento,
la mano revestida con ropaje de carnero,
el yugo que asfixia y peca y luego ríe de nuevo.

En ti veo,
la malicia que quema el hielo,
oxidas la vida por el transcurso del tiempo,
tirando el silencio a un charco de años.

Y en ti clavo,
mil puñales de odio refrenado,
la humillación de negarte
el castigo de la ofensa
la muerte de tus palabras.

En ti muero,
Tristeza y Miseria.
Agonía de una vida.
Colmada de hambre y miedo.


TRISTEZA

La oí llegar, al caer la tarde,
con sus pasos susurrantes,
deslizando la mirada,
en su mundo inerte.

Me miró, ¡siempre lo hacía!
y luego miró el horizonte.
tenía por compañero
su pequeño cuadernillo,
vagabundo de suspiros,
ya envejecido.

Dejó caer su agonía junto a mí,
¡sentí un escalofrío!
¿por qué me miraba así?
Cada tarde la esperaba,
Para compartir silencios,
Era dulce su presencia,
misteriosa,
pero invisible y vacía.

Cayeron las horas
Y con ella
Nos envolvió la noche,
¡siempre lo hacía!
Me voy, sentí que decía,
Y desapareció en la niebla.

Mañana al caer la tarde,
¡volverá!
ausente de vida,
pérdida en su bruma,
¡volverá!
y quizás entre recuerdos y penas
la pregunte:
Tristeza, ¿cuándo me dejarás?


SUEÑOS

Deja que te sienta,
entre perfiles de orgullo, como vida.
Pura nostalgia del pasado,
adormecido y confuso,
que yo no quiero en ti.

Brilla el esplendor de tu risa,
saboreando los sueños que alzas.
Rezuman tus destellos por saber,
abarcando el saber que aún no tienes.

Abrazas con caricias y desnudas,
sentimientos que en tus manos cobran vida.
Vuela sin mirar atrás,
no segaré tus alas de dicha.

Viste tu fuerza con púas,
no toque nadie tu coraza.
y despliega tu anhelo,
en la alforja de los sueños.

Sin trabas y sin prejuicios,
caminaremos juntas.
Agarra con fuerza la senda,
haré de tu sueño el mio.
A mi hija Sara.

MIÁNROS

Terminó la frase y preguntó,
sin saberlo,
sin entender que el destino,
un manto tendió delante.

Comenzó su andar temprano.
En su alforja
la brújula de los sueños,
su nómada compañera
y unas hojas en el fondo.

Desorientado y confuso,
emprendió su andar.
Caminando a paso corto,
seguro de su intención.
Tropezó, cayó,
más el polvo se quitó,
miró al frente la vida,
y la senda prosiguió.

Bañó su saber en libros,
viejas reliquias de oro,
cual más bellos y sabios tesoros.
Y creció,
y como gota que estalla y se esparce,
así, así nació Miánros.

Fundió sus palabras aún mudas,
a gritos sobre el papel,
¿cuántas horas?
¿cuántas noches?
para dar forma a su mundo,
nuestro mundo,
el de Dhàniel.

Limpia, brillante,
envuelta en detalles,
acaricia su pluma
como si acariciase un ave.
Sin texturas ficticias,
tiene el don de transformar,
la destreza de crear.
Almaranthya,
ahora es nuestra y
de cuantos quieran soñar.

He perfilado palabras,
que derramen su persona.
Revolví tierra con cielo
para poder describir,
y no hallé rastro alguno,
ni encontré palabra hechas
que describan quien es él.

Más su persona es muy grande,
su humildad más grande aún,
pero inmensa su escritura,
y abrumadora su luz.
Así es él,
así es, Miánros.

Nunca olvides y recuerda,
siempre fue muy especial,
ayer renació de un letargo,
mírale,
hoy nos hace soñar.


LA NOCHE

Llegó, como una ola
a morir sobre la arena,
salpicando la brisa del mar,
sus mejillas apagadas.

Qué triste nace la noche,
cuando las estrellas callan,
cuando la luna se esconde.

Cuántos recuerdos se escapan,
cuántas palabras perdidas,
y en su soledad grandiosa,
no hay más llanto,
sólo heridas.

Vuelve a morir otra ola,
sobre su piel desnuda,
y piensa que ya no hay sitio,
en este mundo para ella.

Qué triste nace la noche,
cuando la soledad te cubre
con su manto de diamantes.

Miró a su alrededor
y no recordó su llegada.
¿Qué le ocurría a su vida?
¿Por qué se resquebrajaba?

Ya no quiere volar,
los sueños se han vuelto opacos,
negros como la noche,
la noche que nace triste,
cuando la soledad te cubre,
donde las olas mueren.


SOLEDAD

He visto caer las hojas secas sobre la tierra,
he visto el cielo vestirse de grises y nubes negras,
he sentido la ausencia, correr por todas mis venas.

No es sentimiento, es mi alma,
que me grita desde dentro,
porque la razón se escapa,
cuando el corazón se para.

Tengo miedo de mirarme,
en ese espejo de vida.
corre el tiempo y yo asustada,
camino sin alcanzarme.

Escucha: Ya no puedo hablar,
sólo oigo susurros,
palabras cruzadas
que se tambalean.

¿Tiene sentido alguno,
siquiera un rescoldo,
dónde en rincón oscuro
se esconda el odio?

Celadora de silencios
¿Eres como pienso?
Ruin, falsa y grotesca,
vago perfil deduzco,
más de seguro pienso,
que eres hielo,
frío y muerto.

Si algún día borrase toda pena existente
y me volviera inerte,
insensible
y vacía,
sé que me engañaría,
como me engaño siempre.

Fuiste embustera y cobarde,
prometiste no volver,
y regresas a quedarte,
altiva y sangrante.

Me quemas e invisible me dejas,
muda, sin aliento.
Apenas respiro, me miras,
temblorosa me arrinconas,
traidora de horas rotas.

¿Qué me espera allí al final?
Quizás una pared blanca,
o tal vez tú, soledad.
Quién pudiera contestar,
a tanto vacío que llevo,
tan profundo,
tan oscuro.

YA NO ESTARÁS

Escucharé el susurro del silencio cuando te vayas,
negaré tu andar y volveré la vista,
cansada de cerrar los ojos y sonreírte,
fingiré que lloro tú despedida.

Será incierto mi destino si te alejas,
llenaré el vacío de esperanza y cuando marches,
no sabrás jamás cuánto perdiste.

Mis sueños, mis esfuerzos,
mis palabras,
mis llantos, y mis noches a tu lado,
olvida cuanto fuimos y dejamos,
olvida que te quise y no regreses.

Seré como el halcón
que alza el vuelo,
veré la libertad rozando el cielo,
y tú ya no estarás, no,
ya no serás más que un recuerdo.


ESTÁ ALLÍ

Se olvidó de cómo sueñan las personas,
derramando la alegría entre sollozos,
escondiendo bajo el traje sus penurias.

Se olvidó de cómo anhelan una meta,
ascendiendo hasta la cumbre del triunfo,
cautivados por la dicha de llegar.

Hoy le alberga una euforia que le cubre,
palpitando mil deseos
de sentir que aún está vivo.

Caminando silenciosa
a su encuentro está llegando.
Y la soñó,
está allí,
le ha encontrado por fin.

Desafía esas pruebas que el destino le marcó,
mira al mundo sin sus miedos,
enfrentando la cordura y la razón.

Las palabras cogen formas
y se burlan de sus penas,
ladronzuelas de la noche,
le han robado esas dudas
que albergaba su interior.

Cautivo es,
de una ilusión,
mírale bien,
que es MiánRos.


COMPAÑERO

¡Tú estabas allí!
Donde no hay explicaciones,
donde no quedan palabras.

Sonata de sentimientos
me gritan tu nombre,
como pétalos que vuelan acariciando el aire.

Melodioso tintineo,
de sensación relajada.
¡Te quiero!
Es todo cuanto poseo

Refugio de ensoñación
donde vaga mi entusiasmo,
así eres compañero,
mi gran deseo.

Almíbar suave que cubre mis labios,
de algodones blancos.
La piel quemada por años.
Recelosa de lo que ayer me diste
y el tiempo nos lo ha quitado.

Carcajadas de burbujas dibujan tu rostro,
chispeantes me arrebatan la sonrisa.
Brillos plateados en los cabellos,
rodean las fisuras del confín de tus mejillas.
Y me antojo dibujar tu aliento,
cálido y curioso.
¡Cuánto te amo!

Muchacho,
a veces pienso,
qué pequeño es nuestro mundo,
y qué grande nuestro amor.

Compañero de ojos dulces,
mi travieso sueño grande,
quiero deleitarme
en la estela de tu imagen.

Y te siento,
a veces tan cerca.
a veces muy dentro,
y aquí sigues, a mi lado,
tú, fiel aliado.

Aguardo el resplandor de tus palabras,
fiero consuelo de altibajos,
eres cayado en mis manos,
hombro implacable
de mis llantos rotos.

La vida nos cerró puertas
que encadenados tiramos.
largo camino andamos,
mucha dicha albergamos.

Compañero,
tú y yo,
cobijo en nuestros silencios.
¿Cuánto amor llevamos dentro?
¿Cuánto amor podemos darnos?


DEPRESIÓN

Sólo el eco de su voz,
prófugo de matices negros
llenan las palabras que olvidó.

Y el laberinto crece,
ahogando con ramas los pasillos
que le llevan a la luz del desahogo.

Cada pisada fría y sin sentido,
cada esquina un nuevo miedo que añadir,
no hay causa,
caminar y no encontrarse así mismo.

¿Dónde quedaron los días de regocijo?
son baldes de agua helada al despertar,
hachazos de risas secas apretando su realidad.

Quimeras entrecruzadas abordan su cielo,
buscando un rayo de Sol que salga al encuentro,
fallido, siempre errado.

No hay mano que tire de él,
ni le ayude a armar el puzzle,
asfixiado entre sus gritos,
reniega de lo que quiere.

La voz… es débil,
su andar… pesado,
la vida… un pozo,
grande, hondo,
tan profundo y negro
como lo son sus llantos.


CARMEN

Estrecharé el silencio para escucharte,
entre recuerdos quietos más no ausentes.
Sonidos que me acercan palabras tuyas,
cómplices de mujeres que fueron niñas.

Te añoro en esta distancia
que quema el alma,
recuerdos de nuestras risas
y mis trastadas.

Huiste enamorada
embriaga en dicha,
cual más bella mariposa
que ha cielo escapa.

Esculpiste tus sueños
junto al ser amado,
forjasteis la vida
volando alto.
Hoy reposas la fuerza
y echas el ancla,
varada en la playa
de la nostalgia

El vientre grita por dentro,
ecos de lo más grande,
lo más perfecto y bello
que has creado.

Al corazón le caben,
océanos de risas,
mares de llantos.
Al alma los recuerdos
y amor de madre.

Ya no serás más tú,
serás su ángel,
quien lama sus heridas
y el miedo apagues.

Carmen,
dejaste de ser niña
cuando marchaste.
Y vives la aventura
del amor más grande.

Serás la mejor madre
cuando la vida estalle
y tu le abraces.
Recuerda bien mis frases…
…desde ese mismo instante,
ya no respirarás por ti, serás su aire.


VOLVÍ

Soltó el bolígrafo de entre sus dedos y rompió el poema en varios trozos que lanzó con pena al suelo. Había vivido tantas veces la misma historia, que ya no se distinguía que pedazos habían caído en ese instante y cuales morían ya de olvido entre aquellos montones que poblaban la habitación. ¡Cuántas veces las mismas líneas! Aquellas que nunca llegarían haber la luz, las que tantas veces escribió pero nunca escaparon de sus labios.
Y de nuevo, la mirada ausente, perdida, recordando el primer día que la vio, tras aquellos jazmines del parque. Era un ángel, un ser de belleza indescriptible, sublime, vestida de dulzura y calidez.
Amó en silencio aquel instante, abrazando el aroma del tiempo que estuvo contemplándola. El cobijo de aquel árbol refugió su timidez. Dejó volar su deseo y soñó recitarla versos llenos de amor.
Desde entonces cada día, el mismo sitio, la misma hora.
Deslizó sus manos y cogió el bolígrafo, fugazmente buscó una hoja en blanco, el pulso le tembló al recordarla y dibujó entre sueños su sonrisa. Comenzó a escribir...

Volví ha pedirle al aire
que posara un beso en ti,
rozara tu cabello
y su aroma me trajera.

Volví y susurré al ruiseñor
que cantara por mi amor
trinos suaves y profundos
albergando mi dolor.

Volví ha dejarte la rosa
que recoges con pasión,
mimas y besas
acercándola al corazón.

Volví a embriagarme de ti
a perderme en tu rostro
en tus labios,

en los pétalos de tus manos.

Volví ha buscar tu mirada
azul, cristalina.
volando perdida.

Volví por ti,
mi alado ángel
volví a soñarte,
volví a llorarte.

Volveré mañana a verte
Y volveré ha escribirte

que regresé a nuestro parque,
y allí mi amor...  algún día quererte.


Soltó el bolígrafo de entre sus dedos y rompió el poema en varios trozos.


LA DAMA Y EL MARINERO

Brillaba su mirada bajo el cielo,
caminaba en silencio,
la acariciaba el viento.
Fue hundiendo sus pisadas en la arena,
chocando las olas muertas,
sobre su piel morena.

Mira la fina línea
que separa el cielo y mar.
Marinero que marchaste
y olvidaste regresar.
La bella dama te aguarda
y tú nunca volverás.

La luz del faro ahuyenta
por momentos su penar,
imagina entre las sombras,
a su valiente llegar.

No estés triste amada mía,
que ahora vivo bajo el mar.
Jamás olvidé tu sonrisa,
ni tu rostro de cristal.

EL último aliento fue tuyo,
un resplandor me lo trajo,
tus labios rozaron los míos,
y las aguas me abrazaron.

No tienes ya que esperarme
el barco no volverá,
mi vida quedó en la mar,
y allí he de regresar.

Entre la fría bruma,
el marinero marchó.
La dama quedó llorando,
a quien arrebató su amor.

Bajo la infinita noche,
arropada por luceros,
se adentró en las tibias aguas,
y se durmió bajo el cielo.

Si las estrellan hablaran,
entre ellas los oirías,
la dama y el marinero,
sellaron su amor eterno.

Hoy caminan unidos,
sobre las constelaciones,
la mar unió sus penares,
y no volvió a separarles.


EL ESPEJO

Abrí la puerta
Y de frente la vi.
Quieta, callada, inmóvil,
como una estatua de cristal,
derritiéndose entre lágrimas.

Coge mi mano y se fuerte,
que no vean que te detienes.
Lucha pequeña ante ellos,
no pueden más destrozarte.

Fijó su mirada en la mía
y me dio miedo mirarla,
leí en sus ojos cansancio,
y en su llanto gran rencor.

¡Háblame! No enmudezcas,
grita que siente tu alma,
lanza tu odio a la vida
grita la ira que llevas.

Abrí la puerta y comprendí,
que mi reflejo estaba allí,
llorando en aquel rincón,
sola, sin protección.

Era yo, frente a ese espejo,
yo ante mis temores.
Cerré la puerta de golpe
me quedé quieta y callada
y no volví…
No volví nunca a mirarme.


NO PERDONO

Te miro y me das miedo,
Siento pasos acercarse y aún estás lejos,
desearía no estar aquí,
que la tierra se me abriera
y mi vida se desvaneciera.

Ausente contemplo tu rostro.
Hoy vi tu llanto,
y viste el mío.

Quería ser fuerte
y la impotencia ganó,
mis armas son vanas
ante tanto dolor.

Nunca podré perdonar
la herida que nos han hecho.
El odio ha enraizado.
Todo es abstracto,
absurdo y falso.
Si el silencio se oye,
he chillado entre las sombras.

No perdono, no,
y viviré junto a ello,
disfrazando mi sonrisa,
ocultando mi dolor.
Taparé mis cicatrices
siempre abiertas.
Fingiré que ya pasó
y mis llagas cubriré.

Ahora nos queda seguir.
Tú has cambiado,
la injusticia te ha hecho mella,
y aún te asfixias en preguntas,
que no puedo responder

A mí me queda la ira.
Reconstruir lo dañado,
construir otro camino,
sobrevivir,
levantar lo que se hundió.
Pero nunca olvidar.
Ni en mil vidas perdonar.


ABISMO

Caen las horas, los días, las semanas,
como mazas que pesan sobre el alma,
cegando la mirada,
y vuelvo a la ventana,
más no llega esa esperanza.

Pasan los meses
y con ellos la vida,
rota de agonía muda,
pienso en la muerte.

Nuestras miradas se cruzan,
nuestros ánimos también,
palabras mudas me ahogan,
preguntas sin responder.

Siguen pasando los días,
como las hojas de un libro,
todas de blanco desfilan,
sin el final aún escrito.

Llegará, se que llegará,
y me da miedo pensarlo,
que vivimos siempre un sueño,
del que un día despertamos.

Quizás hoy, o mañana,
o pasado, llamarán,
para rompernos la vida,
o para dejarnos volar.


ÉL

Alzó sus ojos de miel,
desplegando el brillo
de la melancolía.
Le vio a lo lejos,
las manillas del reloj
detuvieron su tiempo.

Ahogó un suspiro en los labios,
tersos,
sensuales,
y el cosquilleo brotó,
recorriendo cada poro,
cada centímetro vivo.
Ruborizó su rostro,
sin poder controlar
el sudor en sus manos.


Le vio acercarse,
acariciando la tierra
con cada paso que daba.
No quería marchar
más temía el no hacerlo.

¿Seguiría de largo?
¿Rozaría su mano?
¿Miraría al pasar?

Más cerca,
escasos metros,
sólo supo sonreír.
Faltó el aire,
su calor era extremo,
el corazón un loco,
por hacer oídos sordos,
por haberse enamorado.

Un instante,
y el eco de sentimientos,
gritó,
expandiendo el fuego interno,
arriesgando la pasión.

No miró,
no pensó,
le besó.



ESCÚCHAME

Me cansé de dar patadas en falso por las calles,
a traspiés entre farolas adormecidas,
husmear las callejas humosas y desiertas,
buscando en la noche tu presencia.

He perdido el mapa de regreso,
mi norte se marchó con los fantasmas,
burlando mi truncada realidad.

Atropellada entre delirios transformados,
no me dejan ver,
ni me dejan continuar.

Grítame,
si de la oscuridad
me quieres sacar.

POR QUE TE AMO

 
Me transformaré en polvo de estrella
y rociaré tus labios.
Seré algodón de nube dulce
y rozaré tu rostro.
Me bañaré en la estela de un cometa
para acariciarte.
Seré música en la aurora,
gotas del primer rocío,
pétalos de una rosa.
Y mañana seré vaho
escribiré tu nombre y el mío
sobre los cristales blancos,
porque me amas,
porque te amo.

UN BESO ROBADO

 
Desde mi escondite de marfill
donde las palabras son silencios
que encadenan mis labios,
ansiando los tuyos.

Desde mi torre de coral,
las estrellas son miradas perdidas,
que brillan a una,
anhelantes de tus palabras.

Desde mi mar dorado,
me ahogo en los suspiros
del desierto de sal,
arrastrada por tus olas.

Desde mi cautivo trono
te doy todo,
todo cuanto poseo,
por un beso robado.

TE OLVIDASTE

Tarde,
demasiado tarde llegaste,
mis labios olvidaron ya tus besos
las caricias desterradas me limpié
y emprendí un nuevo camino
sin tus manos,
sin tu cuerpo,
sin ti… amor.
Un camino junto a él.

Te olvidaste de volver cuando anhelaba
la fragancia que fundía nuestra piel,
en las noches nacaradas de mi cuarto
sobre sedas,
fuimos uno,
piel sobre piel, amor,
te olvidaste… de volver.

Esperé tantos otoños tu llegada
como copos en invierno vi caer.
desgarré llantos profundos por tenerte,
por comprender amor, por qué,
por qué quisiste,
que te dejara de querer.



PIERDE MÁS ELLA

No llores cuando ella marche,
no mereció tu amor,
le diste tu vida,
impregnaste su alma en dicha,
y ahora vuela
como paloma herida.

Cuando se aleje,
se fuerte amigo,
saca tu armadura
y viste tu dolor de púas,
pierde más ella al irse,
que tú al quedarte
sin sus caricias.

Renace cuando el alba estalle,
su efímero recuerdo entierra,
sobre cal y arena,
y sólo entonces,
cuando su aroma quemes,
olvida su nombre.

Se lleva tus palabras
y un día su eco la hará volver,
porque tu amor fue grande,
dejó su huella
y ella lo sabe.

Quizás en ese entonces,
seas tú quien marche,
quien haga que sus ojos,
su corazón,
su alma,
estalle al no tenerte…
…al recordarte.

Se fuerte amigo,
guárdate los suspiros
que el tiempo es sabio.
Déjala que escape,
pierde más ella al irse,
que tú al quedarte.

¿DÓNDE VA TODO?
¿Dónde mueren los poemas que escribimos?
¿Dónde escondemos los llantos que nos guardamos?
¿Dónde dejamos las cartas de amor, que nunca enviamos?

¿Dónde mueren los sueños, que no logramos?
¿Dónde van las palabras que nos callamos?
¿Dónde van los silencios que no escuchamos?

¿Dónde mi vida?,
¿Dónde van los suspiros que contenemos?
Aquellos que nos dañan lo más profundo,
aquellos que no saben huir de dentro.

¿Dónde va todo?
Esos llantos ahogados que aún escondemos,
esos que hieren nuestro rostro dañado,
esos que sofocamos con nuestras manos

¿Dónde mi vida?, ¿dónde va todo?
Aquello que me callé por no herir tu ego,
aquella caricia que no di a tiempo,
aquellas palabras que nunca salieron.
aquellos labios que no dijeron… Te Quiero.

HIJA


Todo cuanto te dí, lo llevas puesto.
Mi abrigo de cariño para las noches frías,
camisa con caricias de sedas blancas,
besos sobre el pañuelo que cubre tu alma.

Todo cuanto te dí, úsalo bien mi cielo.
Lleva siempre el respeto a mano,
no extravíes los sueños por el camino,
y no olvides la bolsa de la humildad.

Todo cuanto te dí, guárdalo bien mi estrella.
Serán grandes tesoros en días tristes,
valores que aprendiste mientras creciste,
recuerdos intocables que tú heredaste.

Todo cuanto no pude, lo irás llenando.
Caerás mil veces y seguirás andando,
recordarás consejos a su debido tiempo,
seré la sombra que te de aliento.

Hija, un día serás tú, quien de todo esto.
Creerás que la mochila no da su peso,
que no estarás a la altura de todo ello,
más no sufras amor,
que al lado tuyo… siempre estaré yo.


Con todo el amor a mi hija Sara.
DOS VELAS


Dos velas alzó hasta el cielo,
para borrar sus pecados,
una por cada alma,
que en vida le arrebataron.

Quiso limpiar sus errores,
purificando su culpa,
sobre la llama quebrada,
de aquellas dos velas blancas.

¿Qué mal paso dio en su vida?
¿Qué hizo mal qué nunca supo?
Vio truncado los sueños,
y todo cuan fue creando,
en un día destrozado.

Dos velas alzó hasta el cielo,
blancas de arrepentimiento,
nunca supo de esos rezos,
sólo te habló en sus silencios.

No tiene más que ofrecerte,
tan solo el inconsolable llanto,
su castigo la está ahogando,
saqueando el sufrimiento.

Dos velas,
dos velas blancas,
blancas como esas almas.

MIS MUSAS

En mis poemas las musas danzan al son del día,
destruyo tu amor a golpe de pluma,
lo elevo a la más alta cima
o lo hundo en el fango de mi cobardía.

Muero y renazco de antojo en su magia,
abro las alas y abrazo la dicha,
desnudo el alma entre las gotas de escarcha,
para caer empicada en el pozo de la nostalgia.

Pinto versos escarlatas tamizados de diamantes,
sobre pétalos de rosa y lienzos alados,
luego cubro sus destellos rosados,
con pinceladas doradas de brillos palpitantes.

Presa en barrotes de llanto y furia,
grito agonías en mi cárcel de odio
arañando las estrofas del repudio,
esparzo dolor y poso injuria.

Las musas danzan y saltan dejando susurros sueltos,
Tristeza, soledad y llanto,
lujuria, ternura, abrazo
amor, desdicha y cantos
sueños, penares y odios.
Palabras eternas,
Poemas creados.

Tus musas
¿Qué te dejaron?

OCTAVA REAL

Aún gime olvido el aire desgastado,
y susurra añoranzas ya marchitas.
En su voz muda el lloro suena ajado,
remolinos de dudas muy contritas.
Mi aliento inerme yace arrebatado,
se tiñe de tristezas bien malditas.
Mientras escucharé tu vil suspiro,
y ahogada en mi agonía yo te miro.
Printova

Dedicada a María Bote, con todo mi cariño.

SUEÑOS VANOS

Hoy vuelvo llorosa a tu regazo,
impregnada mis suelas de regreso
con asfalto que guió aquellos sueños.


Gasté mis ansiadas ilusiones,
bocanadas de grandeza materiales.
Vertí promesas tenues,
mentiras y contradicciones.


Desoí cuanto imploraste,
confundiendo tu dolor y tus pesares.
Necia retorné a mis intenciones.


Hoy vuelvo maltratada,
por las quimeras que acechan esta vida.
Víctima de la avaricia,
culpable de mi arrogancia.


Aquí estoy, frente a ti.
Sin palabras me consuelas,
me susurras que me amas,
me acaricias…
…me perdonas.

POEMA OLVIDADO

Brisa que despierta en tus pupilas,
se asemeja al candor de la mañana,
esculpiendo esa imagen nacarada,
tallando su reflejo en poesía.


Triste, como el agua de lluvia,
golpeando los cristales humeantes,
cual lienzos transparentes,
que ausentes resbalan todavía.


Novia de los silencios inciertos,
presumen de ser dueños
de aquellos momentos duros,
nunca olvidados ni muertos.


Más en el firmamento escribes aún sueños,
renegando de la carga que sostienes,
traiciones, mentiras, puñaladas que hieren,
manos que tienden mil desengaños.


Y sobre cristal tallado,
esculpes un verso olvidado,
con sangre y letra, grabado,
dejando el poema, desamparado,
vil mente sentenciado,
y entre garras, condenado.


SI UN DÍA MARCHO


Mi amor,
si un día marcho en silencio,
se tornará vacío tu aliento,
llenando tus labios de ahogado llanto,
nuestro camino continuarás solo.


Despertarás, gritando en sueños,
entre delirios fríos
llamándome aterrado,
buscando todo el sentido,
a tanto dolor hueco.


Emborronada vida con manto negro,
que nos posó alejados
en diferentes bandos.


No amanecerán más mis ojos,
y se volverán opacos
el brillo de los tuyos,
ni oirás mi voz,
ni sentirás mis pasos.


Quedará todo estancado,
el tiempo que tuvimos,
y que nos arrebataron.


Se pintará tristeza en los rincones,
con sombras que no ríen, y que no sienten.
Paredes que enmudecen,
recuerdos desgarrados
y en la oscuridad absurda,
solo la soledad queda.


Y en cada instancia,
creerás verme,
burlándome de la muerte,
siendo ficción en tu mente.
Irrealidad,
locura amada.
Deseado y ansiado anhelo,
que rogarás tenerlo.


Mi amor,
si un día marcho en silencio,
quédate con mis versos,
porque serán eternos.


No sufras pues mi vida,
que mi alma es solo tuya,
mi corazón se queda
mis besos y caricias,
al otro lado esperan.


Te amé tanto en la vida,
que ni la muerte cruda,
podrá borrarte.
Y allí donde yo marche,
me sentaré a esperarte.




NO DIGAS NADA


¡No juzgues mis pasos!
Si tú no caminas.
¡No mires mis fallos!
Si tú te equivocas.
¡No cojas mis miedos!
Si tú los colocas.
¡No rías mis llantos!
Si tú los provocas.
¡No rompas mis triunfos!
Si tú los ahuyentas.
¡No niegues mi olvido!
Si tú no me esperas.


Si ya no te quiero
¡No grites que me amas!
Vuelve con ella…
…y no digas nada.


EL TIEMPO SE DETENDRÁ



La vida se oxida,
cuando la nieve se quema,
como se apaga
una llama acabada.
Entonces el tiempo,
se pierde en silencio
y la aurora se ahoga
en un charco de horas.



Entre lo absurdo
de este abstracto mundo,
y el despertar ciego
de mi sueño cuerdo,
los días marchan pronto,
presos del olvido
por el frío hueco
del vuelo agónico.



Como fiero huracán,
todas las noches,
se despedirán,
y entre sus fauces,
de nuevo las sombras
me rodearán,
dejando tinieblas,
bailando al azar.



Preguntas abiertas,
¿cuál es el final?
todas las incógnitas,
que en mi mente están,
los años morirán,
y aquellos recuerdos
¿dónde quedarán?


SÓLO UNO

Desde que tú andar es mío
y mi camino el tuyo,
compartimos corazón
porque se fundió… en uno.

Desde que nos duele el alma
desnudando sentimientos,
olvidamos egoísmos
sin mentiras que nos dañen,
ni máscaras que lo tapen.

Pensamientos limpios,
sin vendas ni reproches,
el mismo llanto, lloramos.
Sólo uno,
eso somos,
desde que la senda unimos.

Miro,
y en tus ojos me hayo,
me observas,
en los míos te reflejas.
El mismo mirar,
el mismo cielo
que nos unió en los sueños,
cuando éramos dos ciegos.

Desde que tú andar es mío
y mi camino el tuyo,
compartimos corazón
porque se fundió… en uno.

DIME

¡Espera!
Explícame que viste en mi
que yo no hallé.
¿Por qué tu dulce rostro
llena de sonrisa el día
al mirarme?

¡Dime!
¿Qué ves cuando rozas
mi piel suavemente
y susurras palabras
que revolotean cristalinas?

¿Por qué me quieres
más allá del daño
que provoca el amor,
y piensas en mi con dulzura?

Eres todo lo que no soy,
lo que negé ser
y nunca seré.

¿Por qué me quieres más que a ti?
Si yo te amo más que a mí.



JUNTOS

He traído los diamantes del mar,
esos que mecen las olas,
con ondas de brisa alada
sobre la tibia arena.
Los posaremos allí,
donde me diste aquel beso,
sellando nuestro deseo.

Bajo las estrellas,
las caídas me llevé,
juntos las alzaremos
en la cerrada noche,
devolviendo la belleza
al lugar donde te amé.

Recogí la danza que deja el agua,
música de espuma y plata,
para bailarle a la luna,
nuestro amor tallado en ella.

Guardé caracolas dormidas,
arropadas en mis brazos.
Reviviremos recuerdos,
juntos, muy juntos,
escuchando sus sonidos.

Y en el invierno frío,
volveremos a sentarnos
frente a su gran infinito,
llenándonos de su hechizo,
compartiendo enamorados,
su amor eterno
y el nuestro.


POR TI

Me visto de ti cada instante,
eres coraza en mi cuerpo,
tu amor cubre mis poros
mis ojos guías a ciegas
respiro a través de tu esencia.
Aire que envuelve
cuanto veo,
siento o deseo.
Todo en mi,
habla de ti.
Porque yo respiro
vivo y muero
sueño y amo,
por ti.



NO DIGAS NADA


¡No juzgues mis pasos!
Si tú no caminas.
¡No mires mis fallos!
Si tú te equivocas.
¡No cojas mis miedos!
Si tú los colocas.
¡No rías mis llantos!
Si tú los provocas.
¡No rompas mis triunfos!
Si tú los ahuyentas.
¡No niegues mi olvido!
Si tú no me esperas.


Si ya no te quiero
¡No grites que me amas!
Vuelve con ella…
…y no digas nada.



A TU LADO


Desperté,
acurrucada en tu pecho,
sintiendo el aroma
de tu piel desnuda,
acariciada y deseada,
cada instante
de la vida.
Tu corazón,
latía tranquilo,
junto al mío.
Tus brazos,
me rodeaban,
dormías,
cerré los ojos,
dichosa.
Cuando el alba rompa,
seguirás ahí,
como el primer día.



OTOÑO


Tapiz de melancolía
cubre las sendas.
Entre hojarasca,
los días pasan.
Nostalgia olvidada,
la bruma llora,
tiñendo el aroma
en cada rama.


Pinceladas de ocre
doran el monte
tuestan colores,
vuelan pasiones.


Bello paisaje
de adorno triste,
versos posaste
con tu ropaje.


Duerme el silencio,
sobre el musgo quieto,
cruje el aliento
en el camino seco.


Se esparce al aire,
el frío cercano,
proveyendo frutos,
para el crudo invierno.


Caduca la vida,
nace la espera,
los brotes aguardan…a la primavera.



EL AMOR


Nací para hacer daño
a quien me quiera,
rasgar sobre las llagas
aún sangrantes,
beber del llanto
que me des.


Nací por que llamaste tu a mi puerta,
pidiendo mis cadenas en tu piel,
rogando que a tu lado me quedara,
y aquí estoy,
saciándome de ti.


Nací en tu alma débil
y me hice fuerte,
rompiendo tu equilibrio
y lucidez,
haciéndote llorarme
hasta dañarte,
y aún así...


¿Por qué me quieres en ti?



POETA


Mordiste el silencio
en tu refugio recio,
deshilando mundos,
abstraído y solo,
desgarrando anhelos,
que vas encajando.


Poeta nacido
de pluma y tintero,
extraño bohemio,
iluso llamado.
Acá en utopías,
posas tu llanto,
en gotas que aúllan
penares lejanos.


Guardián de un suspiro,
amarrado al viento,
señor y verdugo
de tu frágil sueño.


Con alma de ciego
y espinas en tu mano
sientes el fuego
del poema arcano.


No eres comprendido
pero si admirado,
eres un loco
de verso creado.



VOLAR


Volveré a desplegar aquellas alas,
sintiendo su aroma al caminar,
y todo cuando tuve en el pasado.
el recuerdo lo traerá.


Volveré a escribir entre las nubes,
las palabras que un día me guardé,
los versos y poemas que volaron,
perdidos quedarán.


Volveré a dejar suspiros sueltos,
danzando entre las musas al pasar,
la angustia y desconsuelo que brotaron,
de olvido yacerán.


Volveré a sentir las golondrinas,
que Becquer me hizo desear,
pero aquellas que perdieron el camino
aquellas,
nunca vendrán.


Volveré a rendir mis poesías,
al Poeta que un día me hechizó,
y todo cuanto deje en mis escritos,
al cielo volará.


Volveré a ser esa Printova,
que de niña soñaba con tallar
estrofas en el brillo de una estrella,
y a la luna recitar.


Si un día decaigo de mi empeño,
contenta pues yo he de quedar,
mi vuelo de poeta en este mundo,
ese... no morirá.



21 OTOÑOS JUNTOS

Te regalo mi universo,
tallado en sueños reales,
incrustado de diamantes,
con mil lunas por pilares.


Te regalo los otoños,
que entre las estrellas cuentes,
pues veintiuno son pocos
para mi vida...
amarte.


Mis deseos, todos juntos,
en esta caja los guardo,
entre caricias y abrazos,
bajo el cielo de tus rasgos.


La sonrisa se ha vestido,
engalanada de dicha,
quiero estar bella en tu alma,
como tu estas en la mía.


Y en el parque del recuerdo,
donde los bancos son viejos,
nos prometimos cariño,
en la noche de los tiempos.


Veintiún otoño juntos,
veintiún tesoros nuestros.
Tan importantes todos,
como serán los próximos.



TE ESPERO

Te espero…
donde el sol no se oscurezca,
en la llanura
de una mirada,
desde la aurora,
caoba y grana.


Te espero…
En los destellos de la palabra,
tejiendo rojizos
en la mañana
sutil caricia
de la oda que baila.
sobre la brisa
que mece y ama.


Entre los vuelos de mariposas,
alas de plata,
giros de seda,
deseos que danzan
cautivando el alma.


Sándalo sobre la escarcha,
rayos de lava,
y el fuego que llena,
su línea dorada.


Y en el horizonte,
las ansias me calmas,
luz que emanas,
rodeada por llamas.


Aguardo sentada,
que el lienzo despunte,
te espero nerviosa,
al romper el alba.



¡HOY NO!


Desde el acantilado
pende el alma,
oye las voces quedas
de la roca
que le llama.
Las entrañas
se retuercen
y el corazón
se desgarra.
¡Salta!


¡Hoy no!
Siempre
hay un mañana.



MARIONETA

Incrédula marioneta,
de paja
tu alma obsoleta,
cuan tarde has despertado,
te dejaste manejar
por hilo que te sujeta


Yaces en sombra muy quieta,
con miedo a desentonar,
tu vida,
simple vagoneta,
sin rumbo a ningún lugar.


Renace
antes que te ahogue,
el yugo de la crueldad,
no eres trapo,
ni eres harapo,
eres albergue
de humanidad.



CRUCE DE CAMINOS


En un cruce de caminos,
yo,
dos sendas
y el destino.


¡No me mires de reojo!
Sabes que no te escucho.
Y vosotras
¡Traicioneras!
¿Cuál de las dos es más negra?


Me hice caso de ti
y ciega seguí la vereda,
a izquierda o a derecha,
da lo mismo,
la encrucijada me llena.


Cuanto más llano parece,
más precipicio aparece.
¿Te enaltece?
Hacer que caiga dos veces.


Tú me hieres
conduciéndome al borde
¿Eso es todo lo que ofreces?
Jugar contigo mi suerte,
lanzarme a que me despeñe,
o que el azar me sujete
y por un tiempo prudente
me quites cuanto me engrandece.


¡Ha, no!
Me has traicionado amigo,
y tus sendas son cuchillos.
¡Quédate con tu contrato!
Que ya busco mi camino.


Hoy me guío
por mi instinto,
y en este cruce maldito,
me marcho
por donde he venido
a buscar lo que he perdido,
y no se te ocurra...
…seguirme.



ENREDOEn maraña espinosa despertó...

Escondida en la vaga irrealidad
de aquel mundo fabricado con cartón,
garabatos transformados en bastón
donde apoya toda su fragilidad.

Diferente, busca hoy la identidad
revolviendo algún brillo cual chatón,
los resquicios se le colman de latón,
y consumen su abrumada idealidad.

Sumida en un mar de honestidad
con cadenas que sujetan el portón,
sin tenazas que destruyan el listón,
la aprisionan en su enorme infinidad.

Enredada en telarañas de temor
navega por los hilos del clamor
la brújula del viento señaló
guiando su velero hacia el amor.



ELLA


Hoy quiere reírse
de los mil errores,
de los tantos golpes,
que un día fueron tristes.
Hoy quiere burlarse
de enredos fatales,
equivocaciones
y enormes socavones.
Hoy quiere bailarte,
y que también dances,
machacar penares,
que no se levanten.
Hoy quiere que mires,
que ya no hay raíces,
ni hierbas hirientes,
ni ramas que ahoguen.
Hoy quiere ofrecerte,
que a su lado sueñes,
que sonrías siempre,
cuando a ella te acerques.



LA VIEJA ALFORJA


Tirada
sobre la mesa,
adormecida y risueña,
yace mi alforja,
portadora de secretos
que el tiempo dejó mohosos,
roída casi deshilada,
observa,
con aire bohemio,
a la dueña de su arbitrio,
trotadora de altibajos,
sabe cuanto revuelvo,
y en mi mente,
hago y destrozo,


Compañera,
aliada de palabras,
el mutuo aprecio la alberga,
en ocasiones burlona,
se mofa de su importancia,
pues sabe lo que atesora.


Vieja y desvalida,
en tus costuras hay canas,
remiendos de heridas
que fueron
y quedaron,
marcados en esa lona,
de asfalto y noches en vela.


Y nos comimos amiga,
todo el polvo del camino,
nómadas codo a codo,
tu agarrada,
yo apoyada
y juntas
creando historia.



TRAPECIO

Títeres sobre las cuerdas
guiados hacia un abismo
como estúpidos muñecos
colgados sobre el precipicio


Prisioneros de un puñado
nos diseccionan de todo
en diminutos descuidos
que a su antojo manipulan
controlando palmo a palmo
de aquello que nos despojan


Plataformas de mentiras
constituyen los pilares
entre bases pantanosas
resplandece su avaricia


Dientes de nácar
garras de fiera
cual Dios con traje y sonrisa
enfundado en gabardina


Falsas tarimas regalan
creadas sobre palillos
llenas de sanguijuelas
con mandíbula y colmillos
dominio de sus fechorías


Y arriba en ese trapecio
la ciénaga del escombro
que aguarda nuestra llegada
donde los monstruos esperan
en sus tronos de chatarra
nos van lanzando uno a uno
sin mirar donde caemos
pues eso no quita el sueño
y tampoco da dinero



INVIERNO


El llanto marchó
y quedó frío…
¡Silencio!
Que duerme el blanco,
acunado con el viento
gélido y mudo,
entre los vírgenes copos
que cubren su manto.


Aúlla el eco,
descansa el brillo,
posando el hielo
de cristal seco.


Y en la noche abierta
las yacentes rocas,
suspiran pacientes,
al tímido rayo
que entre los castaños
de nuevo despierte.


Álgido glacial
que el rostro corta,
siente entumecido
helarse al guarecido.


Larga pues la espera,
tras los ventanales,
ansiando que grises
se tornen colores.


En su hibernación,
la vida se esconde,
transformando meses,
de invierno sin verde.