Nescit vox missa reverti

(La palabra pronunciada no sabe regresar)

"Horacio"

©El grito de printova. PROTECCIÓN DE DERECHOS DE AUTOR.

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domingo, 31 de enero de 2010

LA MISERIA

UNA REFLEXIÓN

Somos extraños de nosotros mismos, de nuestros principios y nuestras reglas olvidadas. ¿Seres en decadencia o príncipes de palabras mudas y acciones enmascaradas? Percibo fisuras de ojos que traspasan las rasgadas paredes del desánimo, y un aleteo de tristeza sobrevuela las lágrimas fundidas de la derrota. Sobre el engranaje astillado de este mundo, la miseria acota distancias.


Gracias Eva por este gran aporte maravilloso.


EN TI

En ti bebo,
el vino agrio de las desdichas diarias,
el grito amargo de las penas que se ahogan,
el devenir de codicia que aletarga nuestros pasos.

En ti siento,
la mano revestida con ropaje de carnero,
el yugo que asfixia y peca y luego ríe de nuevo.

En ti veo,
la malicia que quema el hielo,
oxidas la vida por el transcurso del tiempo,
tirando el silencio a un charco de años.

Y en ti clavo,
mil puñales de odio refrenado,
la humillación de negarte
el castigo de la ofensa
la muerte de tus palabras.

En ti muero,
Tristeza y Miseria.
Agonía de una vida.
Colmada de hambre y miedo.

sábado, 30 de enero de 2010


A menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo
Jean de La Fontaine


Bueno, aquí estoy, quién me lo iba a decir, tener mi propio blog. La verdad es que, ahora que estoy frente a él me da un poco de miedo, tengo la sensación de que muchos ojos leerán lo que escribo y tengo que reconocer que faltas de ortografía saldrán por doquier. Vaya, cómo se olvidan con los años las cosas, yo que tiempo atrás apenas tenía erratas y ahora, en fin, comenzaré.

El Grito de Printova, esa soy yo, bienvenidos a todos los que quieran seguir este humilde blog. Pondré todo mi empeño en hacerlo lo mejor que pueda, no lo dudéis.

El título de mi blog va dedicado a algo que pasó hace muchos años, tengo que remontarme al año 1987 para comenzar por el principio. Corría ese año, como corren todos, claro está. Yo, una adolescente de 17 años, pasaba mis horas muertas escribiendo poesía y dibujando. Aquel año ocurrió algo, algo que el tiempo no ha podido borrar, escribí una poesía, ¡mi poesía!, para “alguien”. A raíz de esa, otras nacieron después. Creadas con mimo fueron consuelo y alivio de momentos difíciles. Mis poesías, mi pintura y yo.

Presenté la poesía a concurso sin ánimo de ganar, sólo para que llegara al destino para el cuál fue escrita, y ganó, sin llegar nunca al destino que tanto ansié. Pero el destino, vaya como se las gasta, quiso que todas murieran en una frustrante quema de ira por un arrebato incontrolado. Años más tarde, hacia el 1997 apareció entre unos antiguos papeles un borrador de aquella poesía, y coincidencia o suerte, estaba escuchando la radio y oí un concurso de poesía. Cogí mi borrador, llamé y la recité; ya no importaba el ganar, ni el que llegara a ningún destino, sólo quería que mi poesía renaciera de las cenizas que la cubría. ¡Gané de nuevo!

Por ello, porque en cierto modo esa poesía no me dio felicidad, pero sí alegrías, he querido poner el título a mi blog en homenaje a ella, El Grito.

El paso de los años no hizo que volviera a escribir tantas poesías, más bien pocas, pero esas pocas iré compartiéndolas con vosotros, al igual que mi pasión por la pintura, la cual sí abandoné hace casi cinco años.


EL GRITO

He oído gritar en las calles de hierro,
los sentimientos de una voz de fuego.

Todo ello está oculto,
frío por dentro
y de un sentido muerto.

Se ha enredado en su dolor,
y ahora posa para el tiempo.

Anochece y el recuerdo
la hace daño.

Hipócrita selva de hielo,
¿por qué has nacido en su camino?
¿por qué te ocultas en su regazo vacío?
Espejo mudo,
ingenuo del calor eterno,
maldigo el puñal que has clavado en ese grito.

Quedaron secuelas
y en el cristal de la brisa
pudo la voz olvidar.
Viajó a su imaginación abstracta,
saltando grandes fronteras,
donde la fuerza de amar,
buscaba sus nuevas presas.

Desgarrador,
¡tú has convertido mi voz en aquel grito!
ahora cauto y sosegado,
pero necesario.

Tormenta en un espacio etéreo
donde tú me has despreciado,
desprecio que yo te pago,
diciéndote

TE QUIERO